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jueves, 17 de noviembre de 2011

Inteligencia intrapersonal o introspectiva por Claudia López Vargas


La inteligencia intrapersonal o introspectiva implica concentración mental, metacognición, conciencia y expresión de diferentes sentimientos. El razonamiento y el pensamiento abstracto tienen una participación significativa en este tipo de inteligencia. Ésta se estimula cuando estamos en situaciones que causan introspección y requieren conocimiento de los aspectos internos y conciencia de nuestros sentimientos, procesos de pensamiento, autorreflexión y espiritualidad.
Se sabe que ciertos sistemas cerebrales son necesarios en esta forma de inteligencia. Los lóbulos frontales del cerebro integran todas las otras formas de inteligencia para obtener un conocimiento acerca de uno mismo, sintetizan la conciencia del propósito o papel de nuestra vida y participan en el razonamiento complejo (síntesis, aplicación y estrategias de transferencia).
La inteligencia intrapersonal se refuerza con la práctica de la metacognición (control y utilización del conocimiento) mediante el uso de procesos de pensamiento críticos y creativos, habilidades para enfocar y centrar la mente, ejercicios mentales y autoconciencia emocional o técnicas de procesamiento afectivo.
Este tipo de inteligencia se inicia con la expresión de un rango de estados anímicos diferentes y con la adquisición progresiva de la conciencia de sí mismo. Entre los dos y cinco años de edad, los niños presentan sentimientos específicos ante situaciones particulares y son capaces de anticipar diferentes resultados. El desarrollo más complejo de esta forma de inteligencia supone el fortalecimiento de habilidades de atención y concentración. El niño comienza a preguntarse sobre el porqué de las cosas y a buscar un sentido a lo que encuentra a su alrededor. Con el establecimiento de lo que le gusta y le disgusta va logrando una auto-identificación y auto-comprensión. El desarrollo más complejo de esta forma de inteligencia implica el control consciente de nuestro estado emocional, la búsqueda de identidad (quién soy), la comprensión y creación simbólica, el desarrollo de un sistema personal de creencias y filosofía, la metacognición (uso consciente de procesos de pensamiento) y la auto-comprensión (incluyendo aspectos psicológicos personales, motivaciones, aspiraciones y el papel de la cultura).
Las personas con una inteligencia intrapersonal elevada serán muy exitosas en actividades tales como la psicología y la psiquiatría, la filosofía y la investigación científica.
Un ejemplo sobresaliente de este tipo de inteligencia es el neurólogo y psicólogo Sigmund Freud, creador de la innovadora, para su época, revolución psicoanalítica.
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